Diversiones de niños.

Había olvidado lo que me divertía mojarme en la lluvia. Pero, al mismo tiempo me dí cuenta de que el tiempo no pasa en vano, que las cosas evolucionan y que el tiempo se encarga de matarte a pellizcos.

Esta entrada es casi exclusivamente escrita para habitantes de Barquisimeto, quienes comparten conmigo pesares, dolores y rabietas causadas por el sistema de transporte masivo que _tratan_ de construir en este pequeño e infernal pueblo. Si la señora madre del Alcalde está aún con vida, seguro que los oídos le sangran esta noche por la cantidad de mentadas a su digna persona. Pero, por increible que parezca, me divertí cómo un niño: Un niño de 24 años.

Mi trabajo queda en el centro de esta linda ciudad Musical. Y en medio de mi jornada laboral, los cielos se abrieron para dejar caer lo que parecía la reedición del diluvio Universal. La cantidad de lluvia caída era espectacular. Podríamos decir que llovieron hasta capibaras y marsupiales diversos. Todo estuvo bien hasta que se me ocurrió bajar a ver qué tanto llovía y si habían posibilidades de salir con mi ropa y mi dignidad intacta. Sí, en aquel momento aún era un adulto racional que teme mojarse en la lluvia.

Salí a la puerta de mi trabajo, viendo cómo la cantidad de lluvia caída había logrado confundir la acera con la calle, cómo el caudal de agua hacía recordar un río y cómo los carros con agua en los motores andaban penosamente mientras los peatones hacían de tripas corazón para tratar de no mojarse tanto en la lluvia. Enciendo un cigarro (Sería la última que lo haría antes de que irremediablemente ésta sucumbiera a la cantidad de agua) y observo cómo mi única compañera de trabajo (Exceptuando la recepcionista y la señora que limpia) hacía un acto de valentía que encendió mis ímpetus: salía sin importar mojarse en la lluvia. Entre pensamientos acerca de la conveniencia de tomar un taxi a casa, de las pocas probabilidades de encontrar un autobús y aún conservando las esperanzas de que la cosa no fuese tan fea, pasaron unos minutos hasta que, armado de valor, me adentré a lo desconocido. Desconocía yo lo DIVERTIDO que sería esto.

La primera cuadra transcurría con normalidad hasta que caí en cuenta de la terrible realidad del día: Barquisimeto estaba inundada casi en su totalidad. Lo que implicaba que el sistema de cloacas y rejillas obviamente colapsó, que la cantidad de lluvia no conseguía sitio para drenar y que irremisiblemente sería una competencia de natación el poder salir del centro. Me armé de valor, guardé mi celular en un bolsillo más alto y me dispuse a enfrentar al monstruo acuoso.

Al llegar a lo que otrora fue la principal arteria comercial de mi aldea (Ahora no es más que barro y caos. Casi una zona de guerra), y ver que no se distinguían los huecos abiertos por los obreros de transbarca (Esta sin duda debe ser una de las obras más malditas por los ciudadanos de este hermoso asentamiento), decidí retirarme y caminar por una arteria vial que consideraba más transitable: La Carrera 19. Tamaña sorpresa al ver que, a la altura de la Calle 28, dos señores vadeando la calle en medio de lo que _era_ un río, caminaban con el agua por la cintura. «Oh, God!» pensé. Era imposible pasar por allí sin nadar un poco (Y obviamente echar a perder todos los aparaticos electrónicos que tenía encima). Así que decidí lo más sensato: Caminar por la misma Carrera 19 hasta la Avenida Vargas, desde allí ir en dirección Norte hasta la Avenida Venezuela y con un poco de suerte, llegar sin mucha pena a casa. Y esa desición resultó ser una acertadísima.

Caminar por el centro de Barquisimeto es tortuoso, de ello no hay duda. Pero, el hecho de que llovía a cántaros me hacía gracia, del mismo modo me hacía gracia lo que normalmente me molestaría: Gente gritando, carros tocando corneta, gente caminando a paso de procesión… Disfrutaba incluso el que un perfecto desconocido me dijera «Cuidado y te mojas». Siempre me ha reventado esa manera de chanzar con los desconocidos que tiene el venezolano, pero hoy lo veía como una situación normal y que hasta me divertía. Un carro (Con las fabulosas habilidades de sus conductores de acelerar en los charcos que tienen gente cerca para mojarlos), hace lo propio y escurre agua a los lados… Yo sólo atino a ser parte del espectáculo y decir (Nótese que para esta altura del relato estoy rezumando agua por todos lados) «EL HIJOEPUTA ME MOJÓ»

Ya habiendo llegado a mi casa, sólo me doy cuenta de que aún, un par de horas después, aún sigo con mi sonrisa de oreja a oreja, cansado y con esa sensación que tenía cuando mi papá me llevaba los sábados en la tarde a jugar al parque: Una mezcla de cansancio, éxtasis, satisfacción y completa paz interior. Definitivamente la lluvia es milagrosa.

¡¡Los Pitufos son Comunistas!!

Recuerdo que me contaron que cuando estaba recién nacido, mi mamá decoró mi cuarto con dibujos de los Pitufos (Que para esa época eran los muñequitos de moda), y que un día alguien le dijo que eran «Satánicos» y llegó histerizada a quitarlos de mis paredes. En el momento, mis hermanos y hasta mi papá hicieron burla de ello, de su educación católica, apostólica, romana y Bolivariana, de su condición supernumeraria y miembro del consejo del Opus Dei, etcétera.

Claro, lo que ella no sabía era el trasfondo malvado, antimperialista, socialista del siglo XXI y de poder popular de los pitufos. Sí, los pitufos son comunistas. Y según un desequilibrado que también escribe en internet, hay razones de peso para pensarlo. Yo le añado a eso, las pequeñas coincidencias y casualidades entre los Pitufos y nuestro proceso revolucionario mesmo.

1. Papá Pitufo vestía de rojo y se parece a Karl Marx, aunque su manera de gobernar sea igual a la de Stalin. ¿Quién de nuestro hermoso país viste de rojo?
2. Todos los pitufos se vestían igual y tenían trabajos específicos, haciendo notar la preponderancia del grupo a expensas del individuo. No sé… pero me parece que esa es la bandera de la «Revolución Bolivariana»
3. Los Pitufos vivían en una comunidad en la que todo se repartía equitativamente y en la que todo el mundo estaba feliz y conforme con esta manera de organización social. ¿Les parece conocido Mercal?
4. Había un pitufo pensador que siempre cuestionaba las ideas de Papá Pitufo y que siempre se metía en problemas por ello. Es una alusión directa a Trovsky, quién eventualmente fue exilado y asesinado en México. ¿Les suenan los nombres y las suertes de aquellos que en algún momento hicieron «Oposición»?
5. Había un pitufo vanidoso, que nada contribuía a la sociedad, en una clara alusión a la manera en la que los Comunistas soviéticos veían a los homosexuales. Aunque en los tiempos del «Socialismo del Siglo XXI», el pitufo vanidoso puede ser tranquilamente Jesee Chacón.
6. Lina Ron = Catira = Pitufina… Por Transitividad, Lina Ron = Pitufina. Entonces, Pitufina + Lina = PituLina
7. ¿Recuerdan el archienemigo de los pitufos? Gargamel. ¿Qué quería hacer? Capturar a los Pitufos para meterlos en una olla y convertirlos en Oro. ¿No es la imagen del Capitalista Judío Avaro? Recuerden que el gato de Gargamel se llamaba «Asrael», que es un anagrama de «Azrahel», el ángel de la muerte para los Judíos. En nuestro caso específico, puede ser «Mr Danger», el «Alcohólico acomplejado» de George W. Bush. Y Asrael es «Condolencia» Rice.

Y así puedo seguir rato largo, enumerando miles y miles de semejanzas a similitudes entre los pitufos y nuestra «Revolución Bonita», pero prefiero que ustedes saquen sus propias conclusiones.

La hora de la verdad

Hablando con los muchachos, me dí cuenta de algo: Hay elementos que retrasan la labor creativa de la banda, y a pesar de que los aportes de dicho elemento son valiosos e incalculables, la balanza se inclina lastimosamente por lo negativo. Teniendo en cuenta que hay planes realmente geniales y que de poner un poquito de empeño se puede sacar el mayor provecho a las oportunidades que tendremos y no cometer los errores de dejar pasar las que nos han tocado, no podemos menos que pensar que hay que salir de lo que sea que nos esté retrasando como banda, como seres humanos y como elementos del sistema vida en general.

Obviamente duele perder a un amigo, a un compañero, a una parte de lo que consideras un ente, un espacio, una personalidad, una parte de tu vida. Pero, desgraciadamente, para poder avanzar en esta vida se requiere un desprendimiento absoluto de los sentimentalismos y de aquellas cosas que te hagan perder impulso. Y ahora, más que un estímulo y una razón de ser, este elemento es una piedra de tranca. Duélale a quién le duela.

Entonces… ¿Qué hacer? ¿Seguir permitiendo que eso ocurra? ¿Tomar una decisión salomónica y acabar con el problema cortando la raíz? Aún los rastros de humanidad me hacen dudar de la desición que habremos de tomar, por más dolorosa que pueda ser. Pero si pensamos en Josephine como negocio, como modus vivendi a futuro y como una parte de lo que son nuestros sueños, no podemos pensar sino como jerarcas, como estadistas, como empresarios y como robots.

Los esquimales se deshacen de los viejos dejándolos a su suerte para que mueran de hambre, sed, frío o comido por los animales. Quizas nos parezca cruel, pero tiene su razón de ser: Los viejos retrasan a los demás de la tribu y no contribuyen en nada productivo, aunque su sabiduría sea invaluable. Pero no comes cuentos, las historias no te cobijan y las experiencias no crían a tus hijos. Entonces, el pragmatismo se impone y la crueldad se hace necesaria.

Mis disertaciones acerca del SL en Venezuela

No soy muy nuevo en esto del uso de software libre. De hecho, soy uno de los entusiastas que empezó a usar GNU/Linux hace un tiempito ya, incluso antes del famoso decreto 3390, en el que se obliga a la administración pública a migrar (A juro y porque sí) en tres años a «Software Libre».

Pero lo que veo es un montón de habladuría, dimes, diretes, intrigas, sarcasmos, tratos peyorativos, puñaladas en la espalda, en fin… Politiquería de la buena al más puro estilo de la cuarta república y aparentemente una conducta adquirida de la quinta . La pregunta es ¿Dónde están los resultados luego de todo el tiempo pasado desde el ejecútese del decreto hasta ahora? Supuestamente, para el 2007, _toda_ la administración pública Venezolana debería estar migrada a Linux, las secretarias de las oficinas regionales sectoriales de los ministerios deberían usar SuSE, los empleados de nivel medio deberían estar usando Ubuntu y los servidores deberían correr mínimo en Debian. Eso hasta que a alguien se le ocurra la genial idea de desarrollar una distro Venezolana con un logo de Tux con una Boína roja. Y el famoso decreto parece sentar las bases para ello.

Siguiendo con el trasfondo del decreto, ¿Qué pasó con la capacitación, los incentivos a los desarrolladores, la preponderancia del código abierto, los planes de lucha contra el mal llamado «analfabetismo informático? Por desgracia, parece que las luchas personalistas que pululan en la (Y nótese el sarcasmo) «Comunidad del Software Libre» son más fuertes que la supuesta buena intención del fondo y la forma del proyecto.

¿O cabrá decir que Venezuela aún no está preparada para el macanazo que supone una migración a tal escala? habiendo tanto usuario que compra Windows pirateado, que navega en cibercafés y que prácticamente carece de acceso (y por ende conocimiento) a las computadoras, no parece una opción muy realista cambiar el paradigma.

Pero de eso están hechos los sueños: De imposibles. El Venezolano tiene fama de flojo, comodista, perezoso, bruto, echado palante y sin iniciativa propia. Difiero de ello. Por experiencia sé que el venezolano se crece en las adversidades, que es solidario y consecuente… pero también sé que se cansa rápido, que se aburre fácil y que no le gusta mucho el cambio. Hay miles de pros y de contras en la conducta social y general de nuestros compatriotas. Pero no por ello debe abandonarse la lucha. Brasil abandonó el proyecto por mil razones diferentes. Y, al paso que vamos, no me sorprende que Venezuela abandone la voluntad política para hacerlo. Al fín y al cabo son demasiadas las presiones corporativas, políticas, personalistas y filosóficas inmiscuidas en lo que en principio sonaba como coros angelicales a los que hemos dedicado buena parte de nuestras vidas al desarrollo de un modelo distinto en informática que simplemente cambiara los paradigmas, luchara contra la explotación, la usura y que en general se enfocara a lo que debería ser la «Comunidad informática»: Un intercambio de ideas, conocimientos y realidades sin tener que pagar por ello. La información y el conocimiento son libres. ¿Por qué tengo que pagar una licencia para saber?

Publicada en SL

The Journey Begins

Well… I just opened this by the advice of a friend of mine (Thanks a lot… Cake was great. Sorry I made you be late for school that day) and I’ll use it as an alternate expression channel besides what I write in my songs and that kinda crap.

There isn’t a lot to say about myself so far: I’m stuck creatively: Songs ain’t coming out, sound is pretty much goin down the toilet, We all are confused and frustrated because we don’t know exactly where we heading to, musically speaking… But I gues this is just another stage of a band that is still trying to find its own identity.

I’m looking forward to tomorrow: We decided to stay away from studio for awhile, and focus on create, compose, make music… And try to keep our heads, our hearts and our enthusiasm in a single and common direction: Josephine. We’ll go to Frank’s tomorrow and see what happens since we got no time and money pressure from a studio we obviously don’t own and we rent for a couple hours a week. Hopefully this back-to-origins will give me the inspiration I need to create what I feel our bests song are.

I guess this is the part I need to speak bout the guys… But I won’t. I’m sure through time I’ll keep talking bout them, their personalities, their actions, words, comments… And whatever we live together as a band.

Well… time to go.

Later. Deepest respect

Manuel.