Lusus Naturae

No sé si esto del blogging lo pone adicto a uno o si más bien esa necesidad de expresarse es la que impera a la hora de empezar un weblog. Y, si a eso le añadimos un entusiasmo casi enfermizo a tu trabajo de administrador de sistemas, pues obviamente se convierte en esto: Que en menos de una semana haya convertido mi blog de algo prácticamente desatendido a un suceso a pequeña escala entre mi círculo de amistades más queridas. De un espacio en los servidores de WordPress a un subdominio en mi página. De la más pura ignorancia de los pormenores del uso del sistema a prácticamente desentrañar los secretos de su source para comenzar a personalizar al más puro estilo Manuel. En fin, me atrapó el blogging.

Hablo un poco lo del «Suceso a pequeña escala entre mi círculo de amistades más queridas» por lo siguiente: En apenas un par de días, he recibido más pingbacks y comentarios que en todo el año anterior que mantuve el blog en wordpress.com, probablemente porque me convertí en un bloggero más prolífico, porque dejé de postear tutoriales medio fomes (para usar el término chileno, que se le acerca con suficiente justicia) para soltar una fase un poquito más personal… O quizas por la autopromoción descarada y el registro en dos directorios de blogs. En realidad, no lo sé. Pero, el bottomline de la cosa es que el poquito de «revuelo» que ha causado el que haya escrito dos o tres posts en el blog ha logrado que le agarre un poquito de gusto a la cosa.

Alejandra «elektra», una periodista amiga, me dijo algo que no había entendido en totalidad hasta hace un rato: «Eres un talento que se robó la informática». Yo, particularmente, dentro de mi autoproclamada humildad (Que no es otra cosa que una tremenda inseguridad), no lo considero así. Sí, es absolutamente cierto, ME ENCANTA ESCRIBIR, y quizas a alguno que otro no le parezca tan asqueroso lo que redacto en ocasiones. Pero, de allí a decir que tengo el talento de un escritor y que debería explotarlo hay demasiado. Hasta yo sé eso. Sin embargo, el ejercicio literario que conlleva el mantener un blog es una buena manera de practicar tu prosa y, eventualmente, mejorarla y hacerla menos asquerosa.

Agradezco sinceramente que lean esta ventanita a mis intimidades menos humillantes, a mis realidades menos brillantes. Aprecio que sean ustedes quienes lean estas líneas y quienes compartan conmigo situaciones que ciertamente son como yo: Espectáculos de circo. Un Lusus Naturae.

Ma maman m’a dit que je peux

Hubo en Francia una cuña de condones en la que un niño hacía todos los desastres típicos de una personita de su edad, siempre con una sonrisa de triunfo en su cara mientras decía a los impávidos adultos que le veían hacer “Ma maman m’a dit que je peux”, que traducido al español podría ser algo como “Mi mamá me ha dicho que puedo”. Luego de ver la cuña cuatro veces, de reirme otras tantas y de entrar al letargo que antecede a una revelación, me dí cuenta de lo PODEROSA que puede ser esa frase.

Imaginaros entrando a un supermercado, agarrando lo que puedas y decirle al cajero “ma maman m’a dit que je peux” con una cándida sonrisa de niño de prescolar… O simplemente darle un pellizquito de nalgas a esa niña linda que tienes enfrente caminando por el centro comercial mientras le dices pícara e inocentemente… “Ma maman m’a dit que je peux”. ¿Se fijan? ¡Es realmente poderosa esa frase!

Pero, dentro de lo clásicamente cómico de situaciones de esa especie, viene la inevitable caída en cuenta de la terrible realidad: No puedes salirte del embrollo con un simple “Ma maman m’a dit que je peux”, porque probablemente tu propia madre (A quienes tenemos el inmenso placer y bendición de tenerlas aún vivas, aunque a veces nos vuelvan locos) te hubiese dicho que no puedes. O, sencillamente, es inobjetable la cagada que pusiste y no hay ninguna referencia a una frase dicha por el ser que te tuvo en la panza nueve meses que pueda paliar el tamaño del desbarajuste.

O, incluso peor: Si estás en una de esas situaciones en las que la astucia debería prevalecer a la cordura, y debes dar un paso para poder lograr tu objetivo… Supongamos, alguien que te gusta y a quien quieres besar. Si esperas que el momento apropiado llegue, puede que éste nunca lo haga, así que es mejor ser proactivo y tomar la inciativa, Ne c’est pas? Entonces, al final de ese beso, en la que la cara de sorpresa de la contraparte es evidente, ¿Cómo vas a responder? ¿”Ma maman m’a dit que je peux”?

Como pueden observar, son ilimitadas las situaciones tipo que podemos crear a partir de una frase tan cándida e inocente como “Mi mamá me dijo que podía” Les pido que me comenten situaciones que se les ocurran a ver si logramos algo interesante. Llamémosle “el proyecto ‘ma maman m’a dit que je peux’”

Por cierto… el video es este

Definiendome en cuatro minutos

Últimamente, esta personita ha servido como el catalizador, como ese canal entre el éter de las ideas de Platón y yo: terrenal, simple y mundano como soy. Y, justamente dentro de la mundanería (Y, obviamente, sin esperármelo), surgió una de esas frases mágicas y absurdas a un tiempo. Esas frases que te marcan y te etiquetan.

Sé que no soy alguien especialmente simple de descifrar, conocer y menos aún predecir. Esas son cosas que se aprenden con el tiempo. Y, ciertamente, no las pongo fáciles en beneficio de mi propio entretenimiento. Una persona tan difusa y con tan serios problemas de atención no es fácil de mantener entretenida por mucho tiempo. Y allí es dónde la cosa se complica, porque, al igual que la personita que mencioné hace rato, soy mitad de muchas cosas. En resumidas cuentas, es difícil enmarcarme.

Pero, haciendo un ejercicio inédito (Y para propósitos meramente educativos de aquellos que creen no conocerme bien), voy a tratar de definirme en cuatro minutos. Evidentemente, se me escaparán cosas. Unas a propósito y otras no tanto, pero quizas dentro de los detalles que no se mencionan están esas cualidades que me hagan ser quien soy.

Puedo definirme como una caja de sorpresas con un fondo bastante accesible: No me cuesta mucho abrirme emocionalmente una vez que has llegado a ese punto en el que puedo confiar en tí. Confiar en tí es justamente lo que se hace difícil. Demostrar las palabras y las intenciones con hechos que satifagan a un perfeccionista crónico no es precisamente sencillo. Y, justamente por ello, he salido con las tablas en la cabeza en numerosas ocasiones y eso ha logrado que sea una ostra. Lo que no es malo, toda vez que te acostumbras a vivir de esta manera.

Las experiencias me han dicho que puedo herir profundamente a alguien si de verdad me lo propongo. Pero, en contraposición, puedo ser esa persona en quién puedes depositar la confianza ciega más abyecta. Puedo, en menos de veinte segundos, decir la cosa más ofensiva que puedas imaginarte e inmediatamente compensarla con la frase más dulce y sincera que puedas escuchar de los labios de nadie…

¿Saben? Definirme es una tarea harto complicada… Sólo puedo decirles lo siguiente: Así cómo no tengo matices de gris a la hora de ver las cosas, no hay matices de gris en la forma como los demás me ven a mí: O me quieres o me odias… ¿De qué lado estás?

Entre amigas y novias

¿Por qué una amiga? ¿Por qué una novia?

Hay temas que me persiguen obstinadamente, que no me dejan en paz y escogen los momentos menos oportunos para hacerse presentes. Lo interesante de todo eso es que, por regla general, éstos me dan caza implacablemente hasta que me doy cuenta de ello (He de confesar que soy bastante despistado para algunas cosas) y actúo en consecuencia.

Anoche, hablando con mi “hijo” (Obviamente, no biológico, sino de alma), me dí cuenta de un par de cosas: En primer lugar, que tengo miedo al compromiso y, en consecuencia, a relacionarme. Y, en segundo lugar, que justamente por ese miedo, es que saboteo las relaciones en las que me meto. Y, les puedo asegurar que los dioses me han premiado y bendecido con mujeres verdaderamente geniales en mi vida, a las que he alejado inmisericordemente.

Está esa que en un momento pudo haber sido la salida, que me pudo haber sacado del abismo que me iba a encontrar un tiempito después, pero que alejé por decirle que la prefería “como una hermana”, está la otra que es justo lo contrario a lo que busco, y que por ello es mi complemento perfecto, pero la alejo porque tengo miedo de salir de mi círculo de comfort. Estuvo aquella que, a pesar de la brecha generacional, era quien podría haberme brindado (como eventualmente lo hizo en su momento) el balance que persigo con tanta obstinación y terquedad. Está esa que, siendo mitad bohemia, mitad soñadora, mitad femme fatale y mitad princesita consentida, me encantaría tener conmigo, pero estoy CASI SEGURO que es una situación “Set up for Failure”. Por ahí está ese personaje dulce, amoroso y comprensivo, pero que me asusta por no saber si tiene un lado oculto que no pueda controlar. Y hasta hay aquella que es lo que quiero, deseo, espero y sueño en una mujer, pero que, desgraciadamente, no termino de definir si tengo posibilidades.

Entonces, si obviamente quiero pasar el resto de mi vida con alguien, que quiero establecerme, tener dos chamos, una casa con un Rottweiller en el porche y un carro familiar para llevar a la familia al apartamento de la playa, y que el plan de vida trazado me deja sólo sesenta días para conseguir a esa persona, ustedes, queridos lectores, me dirán qué puede pasar en este caso.

Pero, tengan en cuenta esto: Ya conociendo la situación, conociendo los antecedentes y las circunstancias que la involucran, viene la pregunta que me lleva a todo este berenjenal: ¿Qué es mejor? ¿Muchas amigas o una novia? Definiendo como amiga no aquella mujer a quien tienes porque en algún momento de la vida la cagaste y entraste en la “zona de los panas” sino aquella que te gusta, que le gustas, que se tienen hambre pero ambos están lo suficientemente conscientes de qué tan mal pueden terminar las cosas y prefieren no comprometerse, pero aún mantener los “Beneficios”. Aunque sabemos que nada en esta vida es gratis y simple.

Yo, particularmente, y por lo antes expuesto, prefiero una “Amiga”, ¿Por qué? Porque, como mencioné supra, le tengo miedo a los compromisos. Y no solo eso, me fastidia sobremanera todo el componente sociopático que implica una relación formal: Eso de estar celebrando aniversarios, onomásticos, día de los enamorados, de los divorciados, de las parejas con menos de 158 días de relación, las cenas familiares en casa de la suegra los domingos por la tarde, el andar agarrado de manos… simplemente es mucho más de lo que puedo soportar. Creo que esos péptidos no se generan en mi hipotálamo. Aparte que pierdes ese componente de emoción, de excitación, de peligro y de no saber qué va a ocurrir luego. La incertidumbre con control es algo que no se puede comparar ni se puede sustituir.

Una amiga es irremplazable. Por ejemplo, ¿Tienen idea de lo delicioso que es levantar el teléfono, llamar a esa persona y simplemente decir “Ven a casa. Quiero verte” sin necesidad de ir pensando en qué película romántica o comedia hollywoodense asquerosa tienes que calarte en el cine, el dinero que vas a gastar en el restaurant de comida tailandesa que tanto odias, pero que ella ama, en el hecho de tener que salir de la comodidad de tu cueva de hibernación, y todos las implicaciones del caso? Insisto: Eso es algo que no tiene valor ni precio. En otras palabras: Una amiga es Inconmensurable como tu primer cheque de pago, como tu primera experiencia con una cerveza, como tu primer orgasmo o incluso como esa receta de pollo con champiñones que hacía tu mamá y que jamás vas a probar de nuevo en alguien que no sea ella.

Entonces, respondiéndole a Mariángela… sí, Quiero que seas mi amiga.

Las amigas y el internet

Mariángela, una amiga mitad bohemia, mitad soñadora, mitad femme fatale y mitad princesita consentida, escribió algo que me llamó la atención y quisiera compartirlo con ustedes.

«Hoy viendo un grupo de tres hombres que emprendían una expedición, entendí por que tengo amigas y no novias. Resulta que las mujeres de mi vida a las que llamo amigas o aquellas que en algún momento fueron una, son féminas increíbles. Créanme son maravillosas.

 

Tengo la típica que es liberal y extremadamente feliz, tengo otra que ha pasado momentos supremamente duros y que al igual que yo esta en una búsqueda muy difícil, y otra que simplemente le tiene un miedo terrible a ser puta. Esta ultima es una belleza, y a cada minuto descubre que en el interior todas las mujeres tienen algo de putas y de princesas. El tema es súper interesante, pero eso que se los cuente ella.

 

Yo mientras tanto me dedico a tenerlas en mi vida, y como todo buen hombre, me preocupo por que todas sean felices y tengan un pedazo de mi pensamiento, a todas las amo, de todas de alguna manera estoy enamorada, y todas son espécimenes altamente brillantes, por lo cual me rehuso a tenerlas como novias y a renunciar a alguna de ellas.

 

Quizás con esto se molesten, pero si lo tengo que admitir, con ellas a veces soy un macho vernáculo (cabe destacar que soy mujer y estoy muy clara en ello desde los 13!), y se que algunas veces ellas se dan cuenta y se ponen celosas, así que por eso siento la necesidad de honrarlas y abrirme con ellas.

 

Tengo amigas, por que en cada una me puedo trasmutar, con ellas puedo ser rockera, sexy, atrevida, soñadora, feliz, diferente, fotógrafa, artista y hasta músico. No poseo oído musical, ni la determinación necesaria para ser sexy a cada minuto, y menos lo necesariamente valiente para tener varios amantes. Soy muy entregada por lo cual paso épocas de transición y durante cada una me la paso enamorada de un hombre. Lo bueno de que mis novios sean hombres, está en eso que comento, con los hombres puedo vivir momentos intensos y entregarme a credos que respeto enormemente y que en su momento me parecen lo más increíble de la vida, me los creo tanto que por cada hombre que me he sentido atraída soy capaz de morir con la frente muy en alto. Pero el problema viene cuando al rato me aburren y me doy cuenta que sus causas son de ellos y que no me pertenecen, así que al año o dos, ya no son suficientes para mantenerme interesada, los respeto y admiro, pero ninguno me abarca por completo.

 

En cambio al tener amigas es como tener múltiples novios en un momento, y es divino, por que así no les estoy montando cachos a ninguna y a las vez me llenan como nada. Bienvenidas sean mis amigas y los novios de mi vida.

 

Una buena amiga puede ser como el internet, si quieres ser sexy, conseguirás una que lo es hasta sin saberlo y sin proponérselo, sí quieres irte de rumba hasta el día siguiente, siempre hay una que se sabe toda la movida, y sí deseo ser filosofa y moderna, está la otra que es músico y se sabe los nombres y detalles de todas las sinfonías, de tal forma que mi cerebro nunca almacenaría.

 

En el internet es lo mismo, sólo basta con identificar lo que quieres ser ese y buscar en google para encontrar mil páginas que te convertirán en todo un experto en la materia, con los tips y datos curiosos del área. Con internet y con amigas tienes la vida resuelta, y las aventuras sólo esperan por ti. Lastimosamente algunas expediciones se hacen en grupo, y son súper divertidas, te buscas los mosquetones, las cuerdas, el morral, el sándwich (todo lo que tu espalda aguante), y se arranca en ese viaje que hará correr la adrenalina por las venas. Pero otras veces la expedición tiene que ser a solas por un rato, y en eso estoy ahora, en mi viaje al Everest solita, pero mi morral tiene recuerdos de ellas increíbles que me alimentan por el viaje. No sé sí llegare a la cima o sí caeré en algún momento, pero con ellas tiene que valer la pena.

 

No pretendo desmoralizar a los hombres y restarles importancia, pues aun me sorprenden con la habilidad que tienen de deslumbrarme, la forma en que pintan todo de colores graciosos, y de sueños maravillosos, pero irreales. Los machos también tienen su encanto, lo admito, ellos me hacen delirar, pero mejor me quedo con mis amigas como amigas y ellos como novios. Si te aburres de besar mucho a uno, o del papelito de novia modelo por una semana, sabes que puedes despedirte sin perder la posibilidad de seguir convirtiéndote y mutando en todo lo que se te antoje. De ellos aprendo mucho, y durante esas épocas de amores y castillos, descubro cosas de mi inimaginables, en esos momentos crecer se hace tan fácil, que vale la pena decir que ellos son una aventura, pero totalmente diferente a las otras. Ellos se me hacen como una especie de comodín o de estrellita con musica como la de los video juegos, que te permite saltar, correr súper rápido, y ganar puntos como loco, hasta que la musiquita se acaba y regresas a tu velocidad regular. En ningún momento me niego la posibilidad de encontrar uno que mantengan la musica eternamente, pero si estoy consiente que ese individuo, tiene que tener la capacidad de concentrar a todas mis buenas amigas en una, por lo cual hoy me lleno de paciencia y acepto que la búsqueda seguirá siendo larga.

 

Con lo anterior echo un grito glorioso como nunca antes y digo, que a todos los quiero y ame en su debido momento, con ninguno (ni siquiera con los que duré 1 semana feliz), he estado por estar, todos me han enamorado sólo que a velocidades diferentes, y por eso hoy renuncio a todos ellos, a sus amores, a mis delirios de tenerlos para siempre, a mis noches de angustias por no saber como enamorarlos a ellos, o a las horas interminables de análisis y comparaciones entre mi persona, sus exes y amores platónicos. Hoy simplemente acepto que los amé, que aprendí de ellos, que me emocionaron y calaron los huesos, pero que ninguno ha representado mi estación final, el viaje continua con mis amigas y el internet. La escalada al Everest apenas comienza…

 

Este escrito es dedicado a mis amigas, a una en especial que todavía a veces se pone triste por uno de sus hombres. Y en general, a mi, a mi que poseo pedazos de esos amores en mi mente, a mi que los he idealizado a todos y a mi también que todavía creo querer a uno de ellos por momentos, mientras que de verdad aun los amo a todos, hasta al nuevo que recién llega y empieza a tocar la puerta.

A todos mis amores mis disculpas, pero ¡VIVAN LAS AMIGAS Y EL INTERNET!.

P.d.: Poseo muchos amigos HOMBRES, los cuales adoro, me enloquecen y apasionan, el hecho de que nunca hayan sido novios, no quiere decir que no los haya amado o que por ser masculinos no vallan en mi viaje también jejeeje «

Saquen ustedes sus conclusiones.